Entrega del Premio Pallantia 2018

El pasado sábado, 15 de diciembre, la Casa de Palencia entregaba el Premio "Pallantia" 2018 a lo largo de un breve pero emotivo acto celebrado en el VICTORIA PALACE de Buenos Aires, que sirvió al mismo tiempo para despedir el año y brindar por 2019.

Moisés Narganes, miembro fundador de la Casa de Palencia, recibió el homenaje de los socios, familiares y amigos que se congregaron alrededor de uno de los referentes palentinos en Argentina, sobre el que el sentimiento de agradecimiento y afecto es unánime.

Reproducimos aquí el texto del discurso de entrega que pronunció el Presidente de la Casa de Palencia en Argentina, Alberto Arija, quien dijo, entre otras cosas, lo siguiente:

"Conocí a Moisés Narganes apenas llegué a Buenos Aires, hace ya casi ocho años (cómo pasa el tiempo…). Lo recuerdo junto con algunos otros miembros de la Casa de Palencia, en el Café Los Angelitos, una tarde de café y charla en la que me contaron que hacía poco tiempo habían puesto en marcha la Casa de Palencia.

Al cabo de estos años he tenido la oportunidad de tener largas conversaciones con Moisés. Creo que conozco a Moisés Narganes, con quien me une un afecto especial, ganado en este tiempo con las únicas armas con que se conquista la amistad: sinceridad y honestidad. Luego, por diferentes razones, he tenido la suerte de poder ir mucho más allá en el conocimiento y la profundización de la personalidad de Moisés, lo que me da la seguridad de que puedo hablar de él con conocimiento de causa. Es decir, porque sé de lo que hablo.

Moisés Narganes nació en Camporredondo de Alba en los años previos a la guerra civil española. Su pueblo, como tantos otros del norte de Palencia, tenía una vida plácida que, momento histórico aparte, podría haber sido un lugar bucólico para la vida de cualquiera sin mayor inquietud que la de pasar por los años sin demasiadas exigencias. Pero a Moisés para quien aquella tranquilidad se le parecía también a la de los Cementerios, su pueblo se le quedó pequeño y el aire que podía aportarle se lo respiró en los primeros diecisiete años, tras los que tuvo que salir para encontrar una bolsa de aire lo suficientemente extensa como para proporcionarle vida no solo a sus pulmones, sino también a su cabeza.

Llegó a Buenos Aires sin mirar atrás, en un barco que le mantuvo en el océano durante diecisiete días. Al llegar supo lo que es dormir en la cama de un dormitorio múltiple, en el Hotel de Emigrantes, antes de que finalmente pudiera integrarse poco a poco en una nueva sociedad, en una colectividad que le fue dando aquello que soñaba a más de diez mil kilómetros de distancia.

Se hizo a sí mismo y resolvía sus problemas recordando aquellas conversaciones con su padre, mientras dinamitaba roca en el norte de Palencia. Y conoció a Ermitas, hecho que según sus palabras fue “el mejor negocio de su vida” porque le cambió la vida para bien y porque le ha proporcionado compañía, afecto y complicidad durante el resto de su vida, además de dos hijos que hoy hacen que Moisés sea un abuelo querido por sus nietos.

La vida no ha doblegado el carácter de un Moisés reivindicativo política y sindicalmente. Comprometido y coherente con sus ideas, manifiesta el entramado que constituye su pensamiento cada vez que tiene ocasión y en cada intervención proporciona una lección de vida de las que hay que tomar nota, porque Moisés es como ese abuelo de consejo oportuno que todos desearíamos tener.

Moisés integró el grupo que fundó la Casa de Palencia. Porque Moisés siente y sueña a diario con el lugar que lo vio nacer y fue escenario de sus primeros juegos. Aquel pueblo en el que ejerció como maestro de escuela con tan solo doce años y en el que alfabetizaba a los adultos en su propia casa por las noches. En los últimos nueve años ha venido colaborando con absoluta dedicación en cuantas cosas le ha exigido esta Institución y ha sido parte de la Comisión Directiva durante prácticamente toda la historia de la Casa de Palencia. Incluso, a pesar de sus más de sesenta y cinco años en Buenos Aires, conserva una reconocida tonada castellana cuando se expresa.

Por ello, por su coherencia de pensamiento, porque constituye un referente para los palentinos que habitamos en Argentina. Porque siempre ha tendido una mano de colaboración. Por su valor intelectual, su trayectoria personal y su capacidad para superar las adversidades, lo que hace de él no sólo un motivo de aprendizaje, sino un espejo en el que pueden mirarse generaciones futuras, la Casa de Palencia concede el Premio Pallantia 2018 a Moisés Narganes."

A lo largo del acto se hizo entrega también de uno de los Premios de Dibujo Infantil que se ha celebrado a lo largo de 2018.

Reproducimos algunas fotografías, a modo de resumen.